La C-8 te deja en Cercedilla, donde los pinares perfumados conducen hacia los Siete Picos por trazas bien marcadas. Entre miradores y sombras, el granito cuenta historias de pastores y montañeros. Ajusta la longitud según fuerzas, reposta agua en fuentes señalizadas y reserva tiempo para el regreso. Un clásico cercano a Madrid que no pierde encanto con las estaciones.
Con FGC hasta Monistrol, el macizo de Montserrat emerge como una catedral de roca. Senderos hacia Sant Jeroni dibujan escaleras naturales, pasos entre agujas y vistas que se expanden hasta el mar los días claros. La señalización es generosa y el retorno en cremallera o tren simplifica la logística. Madruga para evitar calor y disfruta del juego de luces entre monolitos.
A minutos de Barcelona, FGC deja a pie de bosque mediterráneo. Collserola regala pistas suaves, la Carretera de les Aigües y sendas que conectan miradores sobre la ciudad y el mar. Ideal para quienes desean desniveles comedidos, buen firme y alternativas circulares. Termina con un café en barrio alto o desciende a pie hasta un metro cercano, cerrando un anillo urbano-natural perfecto.